Evolución de un lenguaje
Toda historia tiene un punto de partida, una búsqueda y un desarrollo. En nuestro caso, esta evolución se ve reflejada en la forma en que la arquitectura ha ido encontrando su propio lenguaje: desde la pureza de las líneas hasta la naturalidad de las formas, desde lo geométrico hacia lo orgánico.
Cada proyecto ha sido un paso en ese recorrido.
En Atika (2021), todo comenzó con una visión clara: una arquitectura minimalista y contemporánea inspirada en la cultura pop. Líneas limpias, volúmenes definidos y una intención casi experimental de comunicar a través de la forma. Atika fue el inicio de un lenguaje, la afirmación de una estética que buscaba equilibrio entre lo esencial y lo expresivo.
Tres años después, Neo (2024) marcó un punto de inflexión. El lenguaje evolucionó hacia algo más cálido y habitable, sin perder su precisión. Entre una estética boutique y la lógica funcional del espacio, surgió un estilo que consolidó la identidad del estudio: detalles cuidados, geometrías contenidas y atmósferas que reflejan carácter sin exceso. Neo fue el desarrollo tipológico y conceptual, donde el diseño se volvió también experiencia.
Finalmente, Oazi (2025) sintetiza todo lo aprendido hasta el momento. La geometría se suaviza y se mezcla con lo orgánico; las líneas se transforman en curvas que reflejan una conexión con el ambiente, y la arquitectura se funde con la idea de naturaleza urbana. Es un lenguaje más libre, pero también más consciente. Oazi representa la armonía entre forma y entorno, dándole a la vez diseño y propósito.
Así, Carranza Studio traza un camino que no busca repetirse, sino reinterpretarse. Cada proyecto no solo construye espacios, sino también una visión: la de una arquitectura que evoluciona con el tiempo, que aprende de sus propias líneas y encuentra belleza en el cambio.
Explora con nosotros el desarrollo y evolución de un lenguaje que une forma, naturaleza y propósito.

